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Según indicó a Diario Popular, uno de los damnificados, Héctor Ibarra, titular de la Asociación Li May –entidad que se dedica a ayudar a víctimas de violaciones y abusos sexuales- el hecho se produjo en el ingreso a la Autovía 2, cuando se dirigía junto a su familia a Santa Teresita a bordo de su Renault Clio.
Enseguida, Ibarra se dio cuenta de que las verdaderas intenciones de esas personas eran delictivas por lo que redujo la velocidad sin frenar y uno de los jóvenes le pegó con un fierro al parabrisas, voló el espejo retrovisor y también golpeó la ventanilla del acompañante.
“Iba esquivando a los pibes, que estaban en cuero, con las remeras en la cabeza. Gritando, con los fierros y las armas. Un desastre. Pude subir la velocidad, y me escapé. Mi mujer y mi hija (de 18 años) estaban con un ataque de nervios”, recordó
La hija del automovilista llamó al teléfono de emergencias 911 y durante unos 20 minutos no pudo encontrar ningún policía, hasta que dio con un patrullero de la Policía Vial ante quien avisó de lo sucedido.
Mientras hablaba con los uniformados llegó un Renault 12 con otra famlia consternada por un hecho similar, con “el agravante de que al hombre le habían apuntado con un arma en la cabeza”.
“Era un matrimonio con dos adolescentes. Estaban muy nerviosos. El hombre tampoco frenó, pero estaba temblando porque uno de los delincuentes le había apuntado en la cabeza y le gritaba. Decía que no pudo frenar, porque tenía miedo”, señaló el hombre.
Ibarra consideró que la gente debía saber lo que le ocurrió para ir prevenida. También se lamentó porque pese a haber pagado varios peajes no se sintió nada protegido en su viaje al lugar de descanso.
(Infobae)
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